“Entradas Agotadas” rezaba un cartel en los accesos de la madrileña sala La Riviera. Se daban cita los más poppers de la capital, los más tranquilos en las baldosas más bailables, mientras que las más excitadas se agolpaban en las primeras filas. Vamos, por ahora, todo como siempre. Pero lo que diferenciaba a este concierto de otro cualquiera es que la lengua de cristal de Iván Ferreiro acariciaría cada tema con su voz de niño fumador.
Empezó la cosa como de costumbre, algo potente, para abrir el apetito. Sonidos guitarreros emanando de la Fender del hermanísimo Amaro e Iván al teclado estirando la parte instrumental de Estrella de la muerte, para luego hacerla volar ya desde el principio. Se fueron sumando a ella temas del primer trabajo en solitario de los Ferreiro, S.P.N.B, El viaje de Chihiro, Mrs.P., Mi furia paranoica, entre otras, acompañaron a una impresionante Espectáculo, convertida en balada y que dividió al público en grupos de dos, moviendo las Converse (los popistas, en el fondo, disponen de bastante guita) al son de la garganta y teclas de Iván.
El equilibrio es imposible encandiló a muchos, pero el gran momento pirata fue con la interpretación de M, “nunca más seremos dos”, señalando Iván con sus dedos índice y anular, pero claro, por culpa de la ley del Gobierno, los mecheros escasean en las baladas del pop actual.
Aquel día era especial también por otro motivo, el alto al fuego de ETA, que entraba en vigor a las 12 de aquella noche. Ferrete no se olvidó de ello y lo recordó, mientras Amaro daba a luz la escalofriante Ciudadano A (estás inflado de mediocridad). También había que felicitar el cumpleaños de Carlitos, el batería, algo de lo que los gallegos no se olvidaron y le entregaron unas flores ante la sorpresa del mismo y los cánticos del respetable.
No faltaron colaboraciones aquella noche, y cuando ya el público, que llevó Turnedo en la punta de la lengua durante todo el espectáculo, fue satisfecho, Amaro se puso rockero y con los mismos acordes de la parte final, se marcó una versioncilla de Salitre, de su amigo Quique González, cuando salió del backstage el gran Xoel López, alma de Deluxe, cantando Que no, hija suya, e hicieron un repaso por otras, hasta vacilar al público con A tu lado, de los triunfitos.
Sonó la persecución con la que Mi furia paranoica (anteriormente interpretada) hace morir al disco, cuando salieron los músicos a revivir los 80 y el coruñés Xoel se marcó un baile robótico, mientras Amaro buscaba presas entre el público con sus bailes y su camisa, “hay que tener cojones para ponerse eso”, golpeó Iván en un momento del recital. Pero el público no se iba y pidió más. Como 5 minutos estuvimos esperando que volvieran, y lo hicieron, pero para pedir disculpas por no poder continuar: “lo sentimos mucho, pero no querríamos que esta fabulosa sala se cierre por nuestra culpa”.
Resumiendo: Temas del último disco, guay, y repaso por grandes de Piratas (único pero, quizá debían haber sonado algunas como Promesas o el himno Años 80). Sonido, por parte de la banda, potentísimo, y como colaboración, Xoel... de puta madre.